Las rutinas ayudan a nuestros hijos a tener claridad sobre la actividad a realizar y permiten la comprensión respecto a lo que se espera de ellos (dan orden a las actividades, incrementan la comprensión, se aprovechan los momentos del día y facilitan la predisposición y disposición).
– Elijamos espacios adecuados para cada actividad y seamos constantes con esto, para que entiendan que hay un lugar para cada actividad.
– Anticipar lo que va a pasar de manera clara y que vean que el control de la rutina lo tenemos los padres. Si tenemos que cambiar el orden de las actividades, se los hacemos saber para que ellos comprendan que las cosas eventualmente pueden cambiar, pero siempre se cumple lo que dicen los padres.
– La anticipación puede ser visual (hacerles imágenes de los momentos dela rutina o incluso dibujar en presencia de ellos para explicarle las situaciones que van a suceder) o verbal (estableciendo claramente el comportamiento esperado).
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