Estamos compartiendo más tiempo juntos en familia y por tanto hay mayor probabilidad de que se presenten dificultades de interacción entre nosotros. Jugar con los niños, es la estrategia más efectiva para fortalecer el vínculo, pero es una realidad que así estemos todo el tiempo en casa, no es posible jugar con los niños de forma indefinida.
En este orden de ideas, es fundamental definir momentos en los cuales nos dedicaremos exclusivamente a jugar, a volvernos niños con ellos, pero a la vez esta es una oportunidad para empezar a enseñarle a los niños a jugar de forma autónoma, a dejar volar su creatividad y a buscar estrategias para desaburrirse cuando el adulto no está disponible.
Los juegos de roles son muy útiles, pues podemos empezar jugando con ellos a la familia, al doctor, al veterinario, el mercado, a la profesora y lentamente mostrarles como pueden ir replicando este juego con sus muñecos y peluches.
Esto se va haciendo de forma paulatina, aquí van algunas estrategias que pueden ser útiles en este proceso:
– Inicialmente damos el modelo y le mostramos como puede jugar y explorar determinado juguete, lentamente vamos desvaneciendo nuestra presencia, por ejemplo, desplazándonos a otro lugar de la casa, luego le pedimos que este junto a nosotros con ese juguete, mientras nosotros desempeñamos otra actividad y de forma intermitente jugamos con el objeto.
-De forma paralela vamos a brindarle autonomía en otras actividades, por ejemplo, le pedimos que ubique en la mesa los platos y cubiertos, mientras nosotros en la cocina nos encargamos del almuerzo.
– Dependiendo de la actividad de motricidad fina/gruesa a realizar, es posible ir desvaneciendo nuestro acompañamiento. Damos el modelo y periódicamente vamos chequeando cómo va el niño con la ejecución. Así favorecemos autonomía y mantenemos la supervisión según lo exija la tarea.
– Enseñémosle a los niños a jugar sin que el nivel de activación este muy elevado y sin que el adulto tenga que estar dirigiendo la actividad. Para lograrlo hay que preparar el entorno, mostrarle que es divertido realizar actividades tranquilas. Sin perder de vista la supervisión de los niños, entreguemos material que permita que cada miembro de la familia pueda lograr un estado de calma de forma independiente. Podemos utilizar un audiolibro, rompecabezas, bloques o juguetes que nos lleven a jugar de forma tan enérgica. Es balancear el tipo de actividades que realizamos, por ejemplo, en Mañanitas la rutina del cuento al finalizar la jornada, es lo que le indica a los niños que disminuye el nivel de activación.
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